Para mí es mirar hacia atrás. Son muchos años de recuerdos que no deben pasar de noche.
Como no recordar a Olga integrando aquel grupo de jóvenes que llenaban de alegría la Parroquia de Fátima con Félix (recuerdo que al P. Félix le gustaba mucho se le llamara así, FELIX solamente) a la cabeza. Fueron unos años de gloria porque ahí se conjuntaban muchas cosas: los sacerdotes que los reunían, los papás que sabían que sus hijos ahí aprenderían a vivir su fe en juventud sana, los jóvenes que voluntariamente fueron llegando y también todos los parroquianos que se identificaban con todo el ambiente. ¡Bellos años!
Y ahora, esos jóvenes son SEÑORES que dejaron huella.
¡Enohrabuena!
Que Félix desde el Cielo bendiga a OLGA y a todos los suyos!
Desde el recuerdo, con cariño,
Teresa Cárdenas